¿Es la pedagogía un medio para servir al orden social o para transformarlo? En este libro, Mercedes Sánchez-Sáinz expone cómo la educación hegemónica ejerce una violencia estructural sobre cualquier persona que escape del molde normativo y ensalza la disidencia como motor de cambio, para avanzar hacia una sociedad más justa y una educación más equitativa. A través de una exploración profunda de las pedagogías queer, crip y decoloniales, entendidas como pedagogías de la otredad y como reto de las pedagogías críticas, se traza una hoja de ruta para transformar el poder y los privilegios existentes en la educación. Una propuesta que exige visibilizar y compensar las opresiones históricas, sustituir la mera tolerancia asimilacionista por una equidad radical, reivindicando el papel vital de los afectos y los saberes históricamente marginados. Con un estilo divulgativo y profundamente honesto, el libro trasciende la teoría crítica para ofrecer orientaciones metodológicas a profesionales de la educación que quieran abandonar la falsa neutralidad y defender la educación como una auténtica práctica de libertad, no excluyente, amable y en la que quepan todas las personas.