Este clásico del feminismo socialista desmonta una de las ficciones más poderosas que ha impuesto la modernidad: que la familia es refugio natural, espacio de amor y solución privada a todos problemas sociales. Michèle Barrett y Mary McIntosh muestran hasta qué punto la institución familiar organiza y reproduce la desigualdad, y se preguntan por qué continúa concitando tanta legitimidad, incluso entre quienes aspiran a transformar el mundo. En La familia antisocial, las autoras sostienen que la familia responde a necesidades reales que nuestras sociedades no han querido resolver de otro modo. Su apuesta pasa por la invención de alternativas: formas más libres, más justas y más colectivas de cuidar, convivir y sostener la vida.