A través de la oscura burocracia kafkiana, la fantasmagoría de los pasajes parisinos, la huelga general revolucionaria o la inflación alemana de entreguerras, Benjamin construye una de las críticas más radicales contra el orden económico moderno: mostrar al capitalismo como una religión sin tregua, misericordia ni expiación.
Este libro es una fábula metafísica sobre la violencia de esa religión, sus jueces, policías, rituales y sacrificios. Al igual que en los relatos de Kafka, donde el poder se manifiesta como una fuerza invisible, omnipresente y arbitraria, el capitalismo opera dentro de la lógica del mito: un engranaje que domina cada aspecto de la vida para garantizar que nadie escape al destino de su explotación. Despojándolo de su fachada técnica, Benjamin revela su estructura mística y el profundo sueño en el que nos mantiene sumidos.