«Las últimas serán las primeras» es un poemario que se muerde la cola, un uróborus de aforismos encadenados que hablan del amor, de la pérdida, del asombro ante lo vivo, y lo hace con humor, ternura e ingenio. La palabra final de un verso pasa a ser la primera del siguiente y, así, sucesivamente. Metáforas y trazos se enlazan de una página a otra en un hilo de imágenes inspiradoras, a veces reflexivas. No hay un final, pero tampoco un principio, pues el libro gira con cada nueva lectura, invitándonos a una danza poética o, quizá incluso meditativa, como el Sema de los derviches.
Desde las primeras páginas descubrimos su código, el cuerpo del libro consiste en frases, de diferente naturaleza, pensamiento, humor; diversas manifestaciones de originalidad e ingenio.
La obra de Gabriela Lovera y Alba Hoyos nos ha ofrecido la oportunidad del placer de su lectura y visionado, la comprobación de su originalidad e inteligente secuenciación, la intencionalidad subyacente que hace latido el libro, vivo e insinuante, como la buena literatura.