Fruto de dos décadas de práctica, reexión y acompañamiento
feminista, constituye una propuesta metodológica
rigurosa, situada y comprometida políticamente.
Ofrece herramientas éticas y prácticas para acompañar
procesos de violencia machista, transgresión de límites,
exclusión o conicto sin reproducir las lógicas del castigo.
El propósito es construir prácticas de justicia que reparen
sin revictimizar, que responsabilicen sin expulsar y que
fortalezcan los vínculos colectivos como base de una vida
más libre y digna.
Dirigida a organizaciones, profesionales, colectivos, redes
de apoyo, instituciones y personas comprometidas con la
justicia social, esta guía se presenta como un material
vivo, abierto a la revisión y a la mejora colectiva, pero
sostenido sobre una experiencia sólida y un posicionamiento
político claro. No pretende imponer un modelo
cerrado, sino abrir caminos posibles hacia una justicia que
no tema la complejidad, que abrace la incomodidad
como motor de cambio y que coloque el cuidado y la
corresponsabilidad en el centro de nuestras prácticas.