Cada tarde en el parque sucede el drama. Las personas adultas nos empeñamos en obligar a los peques a compartir. Pero a eso no se obliga, se enseña. Y también a respetar las cosas de los demás, a cuidarlas, devolverlas y aceptar un no. Porque, una vez más, los convencionalismos sociales, nos pueden. ¿Acaso me dejarías tu móvil recién comprado? Pues lo mismo para esa motito recién estrenada que tu peque baja al parque con todo su amor.
Sinopsis
Nicolás escucha cada día:
“hay que compartir”.
Pero él prefiere pensarlo
y por sí mismo decidir.
¡Compartir nunca es una obligación!
Es, simplemente, una buena opción.
Temas: compartir, respeto, límites, crianza respetuosa, derechos de la infancia